Día 3. Otra nueva aventura
Nos levantamos temprano y nos preparamos para disfrutar del delicioso desayuno antes de recoger nuestras pertenencias en las habitaciones y despedirnos de nuestro gran hotel.
Como de costumbre, iniciamos nuestro día rezando a la Virgen para pedir protección durante el trayecto, y luego nos dirigimos nuevamente hacia el Vaticano. En esta ocasión, teníamos planeada la visita a los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina. Nos dividimos en dos grupos, cada uno con un horario de entrada diferente, mientras el otro disfrutaba de los alrededores del Vaticano, teniendo la opción de subir a la cúpula quienes así lo deseaban y realizando algunas últimas compras.
La historia del Vaticano y las curiosidades sobre las obras de arte dejaron a más de uno perplejo y con ganas de saber más. Lamentablemente, nuestro guía nos dejó a mitad de camino, ya que no se permitía la entrada de guías a la Capilla Sixtina. Sin embargo, todas las dudas que surgieron fueron resueltas por el Padre Manolo. Una vez fuera, nos dieron tiempo para descansar y almorzar, pues la visita al museo había durado 2 horas.
A pesar del cansancio, estábamos emocionados por haber estado en un lugar mundialmente conocido por su valor artístico. A las 16:30 iniciamos nuestro viaje de 2 horas y media hacia la ciudad natal de nuestro padre San Francisco.
El viaje se retrasó un poco debido al tráfico de Roma, pero finalmente llegamos justo a tiempo para disfrutar de una deliciosa cena, llevar nuestras maletas a las habitaciones y descansar para prepararnos para nuestro cuarto día, la visita más esperada... Asís.




