Último claustro y Eucaristía de Acción de Gracias
Hoy ha sido el último día del profesorado, que comienza ahora un merecido tiempo de descanso, y lo hemos celebrado con el último claustro del curso y la Eucaristía de Acción de Gracias, junto al PAS, presididos por el padre Manolo.
Durante el claustro, el padre Manolo quiso despedir el curso con un mensaje especial, compartiendo el siguiente relato:
“Permitidme que termine este curso con un pequeño cuento:
Había una vez un anciano que recorría cada tarde el jardín de un monasterio. Siempre llevaba un pequeño cubo de agua.
Un joven le preguntó un día:
—¿Por qué riega solo una piedra? Nunca crecerá nada ahí.
El anciano sonrió y respondió:
—No riego la piedra. Riego la tierra que la rodea. Algún día, cuando llegue la lluvia, aquí brotará algo.
El joven se quedó pensativo.
Pasaron los meses y, después de un invierno especialmente lluvioso, en aquel rincón comenzaron a crecer unas pequeñas flores silvestres.
El anciano volvió a pasar por allí y dijo:
—Ninguna flor nace el mismo día en que se la cuida.
Creo que este curso ha sido un poco así: hemos dedicado tiempo, esfuerzo, paciencia y cariño a muchas personas y a muchas tareas cuyos frutos quizá todavía no vemos. Pero educar es sembrar con esperanza, y eso nunca es en vano.
Por eso, gracias. Gracias por vuestro trabajo silencioso, por las horas que no aparecen en los horarios, por los gestos de cuidado, por la alegría compartida y también por el cansancio ofrecido."
A continuación, hemos celebrado la Eucaristía de Acción de Gracias, un momento de encuentro, oración y gratitud para dar gracias por todo lo vivido durante este curso: por cada experiencia compartida, por los retos superados y por las personas que forman parte de nuestra comunidad educativa. También hemos tenido un recuerdo especial en la oración por los compañeros que se encuentran de baja, por las familias que atraviesan momentos de enfermedad y por toda la comunidad educativa.
Durante la celebración, también hemos recordado la invitación a «Alzad la mirada», lema que acompañó la visita del papa León XIV a España. Una llamada a vivir con esperanza, a descubrir la presencia de Dios en nuestra vida cotidiana y a seguir caminando con confianza y alegría, manteniendo la mirada puesta en lo verdaderamente importante.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las familias por su confianza, su compromiso y su cercanía a lo largo del curso. Gracias por caminar junto a nosotros y por hacer posible, día a día, una educación basada en los valores del Evangelio.
A nuestros alumnos, gracias por vuestra ilusión, vuestro esfuerzo y por todo lo que nos enseñáis cada día. Sois el centro de nuestra misión educativa y el motivo que da sentido a nuestro trabajo.
Con el corazón lleno de gratitud, despedimos este curso confiando en que el verano sea un tiempo de descanso, de encuentro con los nuestros y de renovación.
¡Feliz verano a todos y hasta el próximo curso!




