Una mañana entre insectos, luz y sonrisas: experiencia Erasmus+ compartida con Dinamarca
El aula específica del centro volvió a convertirse esta semana en un espacio de intercambio, inspiración y aprendizaje compartido gracias a la visita de varios docentes daneses procedentes de Beskæftigelses- og Socialforvaltningen, Odense Kommune. La estancia tuvo lugar dentro de la participación del centro en el programa Erasmus+ y gracias a la colaboración de Europroyectos Erasmus Plus.
Los docentes daneses pudieron conocer de cerca el trabajo que desarrolla la seño Laura en el aula específica, observando una metodología basada en la experimentación, el aprendizaje manipulativo y la adaptación constante a los intereses y necesidades del alumnado.
La jornada comenzó con la rutina de bienvenida diaria, integrada dentro del proyecto de primavera que actualmente se trabaja en el aula. A través de canciones, dinámicas y actividades participativas, se reforzaron habilidades fundamentales como la atención, la imitación, la expresión verbal y el respeto de turnos, siempre en un ambiente cercano, estructurado y motivador.
A partir de ahí, el aula se transformó en un auténtico “taller de bichos”, una propuesta creada especialmente para la ocasión y vinculada al trabajo previo realizado en el pequeño taller del huerto. Los insectos se convirtieron en los protagonistas de la mañana y sirvieron como punto de partida para actividades de manipulación, conteo, clasificación y trabajo de cantidades mediante insectos de juguete, despertando la curiosidad y la participación activa del alumnado.
Además, se llevaron a cabo propuestas de escritura de nombres y actividades sensoriales con agua y colores, donde el alumnado pudo experimentar libremente con mezclas y transformaciones, disfrutando del aprendizaje a través del juego y la exploración.
Uno de los espacios que más llamó la atención de los visitantes fue la mesa de luz, diseñada en torno al gran centro de interés del aula durante estas semanas: la abeja. A través de materiales personalizados y colores inspirados en este insecto, el alumnado trabajó la grafomotricidad guiada utilizando mieleros en lugar de lápices, rellenando pequeñas bandejas que simulaban colmenas mientras ampliaban vocabulario y descubrían nuevos aspectos sobre el mundo de las abejas.
La visita permitió compartir ideas, metodologías y experiencias entre profesionales de distintos países, demostrando cómo la educación inclusiva puede construirse desde la creatividad, la emoción y los pequeños intereses que motivan al alumnado. Porque, a veces, una abeja, una bandeja sensorial o una simple mesa de luz pueden convertirse en la puerta de entrada a grandes aprendizajes.




